PROGRAMACIÓN Y TEMPORALIZACIÓN  CURSO 1

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LOS COMENTARIOS DE TEXTOS LITERARIOS

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Información general sobre comentarios de texto

Identifica tema, temas tópicos y motivos en el siguiente poema:

Ilustre y hermosísima María,
mientras se dejan ver a cualquier hora
en tus mejillas la rosada aurora,
Febo en tus ojos y, en tu frente, el día,

y mientras con gentil descortesía
mueve el viento la hebra voladora
que la Arabia en sus venas atesora
y el rico Tajo en sus arenas cría;

antes que de la edad Febo eclipsado
y el claro día vuelto en noche oscura,
huya la Aurora del mortal nublado;

antes que lo que hoy es rubio tesoro
venza a la blanca nieve su blancura,
goza, goza el color, la luz, el oro.

ACTIVIDAD ORAL INTERACTIVA

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EJERCICIOS DE ANÁLISIS DE ESTILO

Haz un comentario métrico del siguiente poema de Ángel González:

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.

Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.
(Áspero mundo, 1956)

Compara su estilo con el poema de Antonio Machado:

I
Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa,
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas.
La tierra no revive, el campo sueña.
Al empezar abril está nevada
la espalda del Moncayo;
el caminante lleva en su bufanda
envueltos cuello y boca, y los pastores
pasan cubiertos con sus luengas capas.

II
Las tierras labrantías,
como retazos de estameñas pardas;
el huertecillo, el abejar, los trozos
de verde oscuro en que el merino pasta,
entre plomizos peñascales, siembran
el sueño alegre de infantil Arcadia.
En los chopos lejanos del camino,
parecen humear las yertas ramas
como un glauco vapor—las nuevas hojas—,
y en las quiebras de valles y barrancas
blanquean los zarzales florecidos
y brotan las violetas perfumadas.

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COMENTARIOS DE TEXTOS EN PROSA

1.Lee el relato de Julio Cortázar, “La señorita Cora”. Comenta la técnica utilizada.

2.Identifica los rasgos del monólogo interior en el siguiente texto de Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos:

“Tengo que estar aquí, en esta altura, viendo cómo estoy solo, pero así, en lo alto, mejor que antes, más tranquilo, mucho más tranquilo. No caigas. No tengo que caer. Estoy así bien, tranquilo, no me puede pasar nada, porque lo más que me puede para es seguir así, estando donde quiero estar, tranquilo, viendo todo, tranquilo, estoy bien, estoy bien, estoy muy bien así, no tengo nada que desear.

Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo la maté. ¿Por qué? ¿Por qué? Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no fui. No pensar. No pensar. No pienses. No pienses en nada. Tranquilo, estoy tranquilo. No me pasa nada. Estoy tranquilo así. Me quedo así quieto. Estoy esperando. No tengo que pensar. No me pasa nada. Estoy tranquilo, el tiempo pasa y yo estoy tranquilo porque no pienso en nada. Es cuestión de aprender a no pensar en nada, de fijar la mirada en la pared, de hacer que tú quieras hacer porque tu libertad sigue existiendo también ahora. Eres un ser libre para dibujar cualquier dibujo o bien para hacer una raya cada día que vaya pasando como han hecho otros, y cada siete días una raya más larga, porque eres libre de hacer las rayas todo lo largas que quieras y nadie te lo puede impedir.”

3. Comentario literario del siguiente relato:

                                      Mi hermano
Hacía calor y habían trancado los postigos de la ventana y la pieza estaba entonces en penumbra y yo, cansado, sudando, me había tirado a descansar en un rincón y jugaba con un dado. Mi madre acababa de entrarme del fondo y en ese momento le mudaba los pañales, en el cuarto de al lado, a José. Mamá piropeaba a mi hermano y usaba una voz ridícula. Yo estaba angustiado y rabioso y de pronto me di cuenta que mucho. Sentí unos pasos bien cerca y vi a mi tía entrar también al cuarto. Tienen que haberse mirado y sonreído, porque José estaba desnudo, supongo, ya que hubo un silencio antes de que mi tía dijese (seguramente tocándolo): “¿está con frío el morronguito?”. Cerré los ojos. De vuelta se callaron y esa vez no pude imaginarme lo que estarían haciendo. De pronto mi tía comentó con una voz rara, medio fingida pero que no tenía razón para ser fingida porque es muy difícil que me haya visto cuando pasó, que yo había sido un bebé mucho más lindo. Dejé el dado en el suelo y puse atención a lo que mi madre respondiese. “Mucho más lindo” aceptó aunque con el mismo tono ficticio. Y no volvieron a hablar más. Yo quedé intrigado. Mientras tanto me trasladé hacia el otro rincón que estaba mejor protegido por un mueble grande y esperé a que se fuesen. Cuando lo hicieron entré sin hacer ruido al cuarto de mi hermano, me acerqué a la cuna (que había sido mía), me acerqué a la cuna y lo encontré feo y tanto lo miré que se asustó y comenzó a llorar y mi madre rezongó desde el comedor pero no intenté escaparme porque estaba contento.
                                                                                                    Tomás de Mattos,”La gran sequía”
                                                                                                                                                  (1984)

4. Para preparar el examen de comentario de textos narrativos:

En medio de un claro, el caballero ve el cuerpo de la muchacha, que duerme sobre una litera hecha con ramas de roble y rodeada de flores de todos los colores. Desmonta rápidamente y se arrodilla a su lado. Le coge una mano. Está fría. Tiene el rostro blanco como el de una muerta. Y los labios finos y amoratados. Consciente de su papel en la historia, el caballero la besa con dulzura. De inmediato la muchacha abre los ojos, unos ojos grandes, almendrados y oscuros, y lo mira: con una mirada de sorpresa que enseguida (una vez ha meditado quién es y dónde está y por qué está allí y quién será ese hombre que tiene al lado y que, supone, acaba de besarla) se tiñe de ternura. Los labios van perdiendo el tono morado y, una vez recobrado el rojo de la vida, se abren en una sonrisa. Tiene unos dientes bellísimos. El caballero no lamenta nada tener que casarse con ella, como estipula la tradición. Es más: ya se ve casado, siempre junto a ella, compartiéndolo todo, teniendo un primer hijo, luego una nena y por fin otro niño. Vivirán una vida feliz y envejecerán juntos.
Las mejillas de la muchacha han perdido la blancura de la muerte y ya son rosadas, sensuales, para morderlas. Él se incorpora y le alarga las manos, las dos, para que se coja a ellas y pueda levantarse. Y entonces, mientras (sin dejar de mirarlo a los ojos, enamorado) la muchacha (débil por todo el tiempo que ha pasado acostada) se incorpora gracias a la fuerza de los brazos masculinos, el caballero se da cuenta de que (unos 20 o 30 metros más allá, antes de que el claro dé paso al bosque) hay otra muchacha dormida, tan bella como la que acaba de despertar, igualmente acostada en una litera de ramas de roble y rodeada de flores de todos los colores.
Quim Monzó

biblioteca

COMENTARIO DE TEXTO (EXAMEN FINAL BI)

 

Poema de las cosas

Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
oirás que alguien te llama sin que tú sepas quién,
y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento,
que existen ciertamente, pero que no se ven…

Y también es posible que una tarde de hastío
como florece un surco, te renazca un afán
y aprenderás entonces que hay cosas como el río
que se están yendo siempre, pero que no se van…

O al cruzar una calle, tu corazón risueño
recordará una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,
cosas que nunca han sido, pero que pueden ser…

Por más que tu prefieras ignorar estas cosas
sabrás por qué suspiras oyendo una canción
y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas, sin saber que lo son…

Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido
y un soplo de ceniza regará tu jardín
y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido
son las únicas cosas que nunca tienen fin.

 

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